Los hermanos Zapico recrean el canto del cisne del laúd y la tiorba
Madrid. Centro Cultural Fernán-Gómez. 28-VI-2026. VII Ciclo de Música Antigua de la Comunidad de Madrid. Pablo Zapico, archilaúd; Daniel Zapico, tiorba. Música compuesta y recopilada por Filippo della Casa y Antonino Reggio.
«Concluyó el VII ciclo de Música Antigua de la Comunidad de Madrid con dos de los hermanos Zapicos, Pablo y Daniel, interpretando un programa con el que llevan cosechando —y sembrando— alegrías desde hace algún tiempo: música del manuscrito de Filippo della Casa entreverada con la de otro compositor prácticamente desconocido, Antonino Reggio.»
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«Se trata, en general, de una música de estética galante, con rasgos, en ocasiones, preclásicos o abiertamente clasicistas, en el caso de la Sinfonia, no trascendental, desde luego, pero sí amable y muy bella. Los hermanos Pablo y Daniel Zapico la han rescatado oportunamente, grabaron un aplaudido disco dedicado al manuscrito de Della Casa (The Filippo della Casa Collection, 2020) y con un archilaúd construido por José Miguel Moreno, el primero, y una espléndida tiorba de Jaume Bosser, el segundo —unánime exclamación de sorpresa emitió el público, por cierto, cuando al final del concierto mostró las bellísimas taraceas del envés del mástil— la presentaron el pasado día 28 en Madrid. Si está, como fue el caso, bien defendida, tenemos todos los mimbres para que resultara un gran concierto.
Porque los hermanos Zapico, que han realizado, cuando ha sido necesario, impecables transcripciones y arreglos para adaptarla a sus instrumentos, poseen una sólida técnica y dominan los recursos estilísticos. Consiguen un equilibrio perfecto entre el archilaúd y la tiorba y exploran con exquisitez los matices tímbricos que los complementan y diferencian. Sonó magníficamente la tiorba cuando interpretó a solo algún movimiento. Manejan con soltura, por otra parte, el arte de la ornamentación, que aplican con buen gusto y sin gratuitas exageraciones. Subrayaron el carácter optimista de la música y supieron teñir con un tono delicadamente poético ciertos movimientos lentos. Y, dada la proximidad física propiciada por la sala, su natural capacidad de comunicación se transformó rápidamente en creativa complicidad con el público. Que rubricó, naturalmente, con una salva de aplausos tan hermoso concierto.»
Scherzo
Manuel M. Martín Galán | junio 2026